La hamburguesa más cara de mi vida

Tu vida es un reflejo de tus vibraciones.   Y me refiero a cada instante, de cada hora, de cada minuto de tu vida.   No hay nada que “te suceda”, aunque así pareciera, debido a la casualidad o la suerte, ni tampoco porque los demás conspiren en tu contra. Todo en tu experiencia es atraído a ti por las vibraciones que has estado emitiendo.

Tú creas tu propia realidad

Todos y cada uno de los eventos que conforman eso que llamas tu “realidad” son la respuesta a pensamientos y emociones que has tenido en uno u otro momento.   Esa persona que conociste en la calle, el tropezón que tuviste al salir del baño, aquel premio que ganaste, la enfermedad que te aqueja, esa situación que te molestó en el trabajo, las vacaciones que tanto disfrutaste, ese pleito con tu jefe, el detalle que tuvo tu pareja contigo… todo es el resultado de la Ley de Atracción como respuesta a tus pensamientos y emociones.

Y no es que hayas decretado conocer a determinada persona en la calle, o que imaginaras que te tropezarías en el baño, o que hayas visualizado un premio ni que te hayas enfocado en esa enfermedad de la cual quizás ni siquiera sabías de su existencia.   Nuestras vibraciones son, en la mayoría de las ocasiones, muy sutiles y subconscientes.  Es por eso que no logramos identificar tan fácilmente la correlación entre los eventos que nos suceden y nuestros pensamientos pasados.  Porque usualmente no recordamos los pensamientos asociados, e incluso ni siquiera nos damos cuenta que alguna vez los llegamos a pensar.

No te preocupes si aún no identificas tus vibraciones

Quizás vas por la vida tenso porque no puedes controlar el comportamiento de tus hijos, de tu pareja, del tráfico hacia tu trabajo.  Y esa falta de control que sientes, se emite como vibraciones que el Universo escucha, y se te reflejan en forma de eventos tales como enfermedades que no puedes controlar.   Tu vibración de “incapacidad para controlar lo que sucede a tu alrededor” se va incrementando, por no ajustar a tiempo tus emociones, y LOA lo refleja con manifestaciones cada vez más intensas.

“Si no estás consciente de qué vibraciones estás emitiendo, no te preocupes –dice Abraham en tono irónico– se pondrá peor.”

Significa que tus vibraciones o emociones que en un principio podrían pasarte desapercibidas, así como las manifestaciones que estas provocaban, se irán incrementando debido a que manifestarás cada vez más eventos en esa misma sintonía.   Puede ser que no le des tanta importancia a la tensión que te provocan un auto que se te atraviesa cuando traes prisa para ir al trabajo, pero ya verás que le darás importancia cuando la manifestación consista en un dolor de espalda.  Y si no respondes a ese dolor ajustando tus emociones/vibraciones o compensándolas, tiempo después se podrían reflejar en una manifestación peor, como un accidente o una enfermedad severa.

Pero, ¿tiene que ser siempre la manifestación un reflejo sutil de algún pensamiento difícil de correlacionar? o, ¿podemos manifestar de forma literal una idea o escenario que visualicemos?

Algunas manifestaciones son literales

Aunque en la mayoría de los casos sería tan difícil como poder asociar un sueño con tus pensamientos activos, si hay veces en que puedes manifestar algo muy específico en lo que hayas pensado.  Aunque poco frecuente, puede ser que lo hayas pensado con la intención de obtener una manifestación, como sucede en ocasiones con las visualizaciones, o puede ser que haya sido tan sólo una idea repentina que te vino a la mente y que llamó tu atención.

En la mayoría de los casos, al obtener la manifestación ya no recordamos el pensamiento que disparó las vibraciones que atrajeron la manifestación.  Y es que, el hecho de que nadie nos enseñó que existe esta relación entre nuestros pensamientos y nuestra realidad, impide que andemos por ahí intentando encontrar esa correlación con cada evento que vivimos.   Si acaso, llegamos a notar ciertas “casualidades” curiosas o divertidas a las cuales no les damos mayor importancia.   Sin entender que las “casualidades” no existen, sino que son precisamente manifestaciones que reflejan nuestras vibraciones activas.

Aquellos, como tú o yo, que estudiamos y experimentamos con los principios de la Ley de Atracción, solemos estar más alertas de dicha relación entre los eventos que nos suceden y nuestros pensamientos.    Encontrar esta correlación es relativamente fácil cuando el evento sucede a las pocas horas o minutos de haber tenido un pensamiento similar, como me ha ocurrido en la mayoría de los casos que explico en este sitio.  Esto se debe a que aún tenemos frescos nuestros pensamientos.

Pero, cuando han pasado semanas, meses o incluso años que pusiste atención a cierto tema, y te ocurre un evento relacionado con ese pensamiento, sucede una de dos cosas: o no le das importancia por no ser algo en lo que hayas pensado recientemente, o simplemente no recuerdas el pensamiento por lo que te es imposible identificar alguna relación.

¿Qué pasa cuando dejas por escrito algunos de esos pensamientos a los que has puesto atención?  Especialmente cuando lo haces como una forma intencional de activar tus vibraciones con respecto a ciertos temas específicos, como cuando realizamos los ejercicios de Abraham [Hicks] que he explicado en este sitio.

Justamente quiero platicarte de un caso que me sucedió recientemente, en el que pude identificar esa correlación gracias a las bitácoras que llevo por escrito.   Quizás nunca hubiera identificado la manifestación y mucho menos encontrado una relación con mis pensamientos, si no hubiera sido que tiempo después encontré “por casualidad” anotaciones olvidadas que reflejaban de una forma increíblemente precisa tal manifestación.

El testimonio

La historia empieza con la decisión que tomamos entre los miembros de mi familia con respecto al lugar al que iríamos de viaje para celebrar el cumpleaños de uno de nosotros.   Discutimos acerca de varias opciones,  como Europa, la Patagonia, Canadá y San Francisco.  Después de analizar las opciones “decidimos” que San Francisco, California, era en ese momento la opción más adecuada.  (Ya verás más adelante por qué pongo la palabra “decidimos” entre comillas)

Tan sólo un mes después de tomar la decisión, nos encontramos con rumbo a esa hermosa e interesante ciudad.   El día de nuestro arribo llegamos temprano, así que aprovechamos para recorrer a pie sus famosas calles empinadas, y conocer algunos barrios como Nob Hills, el Barrio Chino y alguno que otro monumento histórico.

Bastaron algunas horas caminando por esas calles empinadas para descubrir  que, aunque hermosa, es una ciudad que requiere mucha condición física para recorrerla a pie.    Así que ante el cansancio general del grupo, y habiendo pasado más de 10 horas desde nuestro último alimento, “decidimos” (una vez más pongo entre comillas esta palabra) comer en el primer restaurante que nos encontráramos.

La hamburguesa más cara

El primer lugar que se nos atravesó “casualmente” en nuestro camino, era un pequeño restaurante francés con el estilo tradicional de ese país, con mesas pequeñas redondas y apretadas entre sí.   Todos en el grupo optamos por comer allí unas hamburguesas, y coincidimos que habían estado muy sabrosas.   Aunque, al ver los precios de la cuenta, descubrimos que habían sido las hamburguesas más caras que habíamos comido en toda nuestra vida.

Fuimos cuatro adultos y dos niños los que comimos, y la cuenta fue de alrededor de 430 dólares más la propina.   Para tener un punto de referencia, probablemente una comida similar en un Mc Donalds habría costado unos 40 o 60 dólares.  Cada quien consumió únicamente una hamburguesa, un refresco y si acaso dos de nosotros agregamos un panecillo simple.  Tan sólo la propina que pagamos bastaría para que todos comiéramos hamburguesas en la mayoría de los restaurantes de México.  No es que fuera la hamburguesa más cara del mundo, pero si la más cara que nosotros habíamos probado.

Sabíamos que San Francisco era una ciudad cara, pero fue hasta ese momento que comprobamos cuánto podía serlo.  Fue nuestra primer comida en esa ciudad, y se nos quedarían grabadas como las hamburguesas más caras que habíamos probado en toda nuestra existencia.   Más aún porque el restaurante no parecía un restaurante de lujo, sino más bien un pequeño y típico restaurante francés.   Si soy sincero, al comentarlo con mi esposa en aquel momento sentí cierta emoción de prosperidad al podernos dar el lujo de comer algo así.   Me dio gusto saber que podemos darnos un lujo como ese; por lo menos ocasionalmente.

Nuestra visita a San Francisco continuó por varios días, siendo toda una agradable experiencia en la cual conocimos algunos de los lugares más típicos.  No entraré en mayor detalle al respecto, ya que no es relevante para entender la manifestación que estoy explicando.

Todo es relativo

Desde que regresamos del viaje habían pasado unas tres semanas, quizás cuatro desde que comimos esas hamburguesas.   Así que, ya en nuestro país, fuimos a comer a un restaurante que frecuentamos visitábamos para celebrar algunos de nuestros cumpleaños.   En esta ocasión me llamó la atención y comenté con mis esposa el incremento de precios que había tenido desde la última vez que habíamos estado allí.

Al comentar sobre los precios de este restaurante, se nos ocurrió con humor recordar las hamburguesas de San Francisco para sentir un poco de alivio.  Comparado con aquel restaurante de San Francisco, éste era un lugar económico.    Nos entretuvimos con la idea, bromeando una vez más sobre aquella costosa experiencia de nuestras recientes vacaciones.

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Mi bitácora de pensamientos

Al día siguiente de la visita a este restaurante, revisaba mis anotaciones para decidir el testimonio sobre el cual escribiría para el sitio de El Aprendiz.  Cuál sería mi sorpresa al encontrar un texto que escribí hacía 7 meses (unos 6 meses antes de nuestras vacaciones), que podía correlacionar perfectamente con los eventos anteriores.   Me dejó con la boca abierta, al igual que a mi esposa cuando se lo platiqué.   ¡Era el ejemplo perfecto para compartir con los lectores de El Aprendiz de LOA!

Aquel texto lo escribí en su momento como parte de un ejercicio que utilicé durante un tiempo para poner a prueba a LOA.   Este consiste en escoger tres palabras al azar y escribir tres frases o historias cortas, cada una de ellas centrada en cada una de esas tres palabras.    En esa ocasión quise además activar mis vibraciones de prosperidad, así que le di un toque en ese sentido a las frases de aquel día.   El objetivo de este ejercicio consiste en que, a las pocas horas, te suceda algún evento relacionado con las palabras utilizadas al azar o con la frase sacada de tu imaginación.

Suelo olvidar con facilidad lo que escribo en estos ejercicios, pues los considero simplemente un juego mediante el cual espero alguna manifestación simple, relacionada tan sólo por la palabra utilizada o por cualquier punto de la frase que me haya causado especial interés.   Este caso no fue la excepción; había olvidado por completo lo que había escrito.   Hasta este momento en que apareció nuevamente ante mi, cuando buscaba un caso sobre el cual escribir el artículo del día.

Un juego para poner a prueba a LOA

La primer palabra que escogí en ese ejercicio, que como ya dije, realicé unos 7 meses antes, fue “hamburguesa”.  Y el texto libre que escribí utilizando mi imaginación, y que me dejó sorprendido por el parecido que tenía con un evento reciente, fue el siguiente:

“Las hamburguesas que comimos en nuestro viaje de lujo a San Francisco estaban deliciosas.  Quizás a algunas personas les podrían haber parecido caras, pero a nosotros no nos importaba el precio, únicamente el sabor.  Sabemos que no cualquier persona podía comer en ese restaurante de hamburguesas de lujo, así que apreciamos tener la oportunidad de poder hacerlo cuantas veces quisiéramos…”

Repito para asegurarme que esté quedando claro: ¡este texto lo escribí 5 meses antes de que supiera yo que saldríamos de vacaciones a San Francisco! y ni siquiera lo hice con la intención de manifestar un viaje a esa ciudad.

¿Puedes imaginar mi cara de sorpresa al encontrarme ese texto olvidado?  Supongo que, dado el contexto que te di, te parecerá obvia la correlación con mis eventos recientes.

No podía creer la precisión con que esa descripción, escrita sin otra intención más que jugar con una palabra al azar, se había manifestado.    Ni siquiera se trataba de la descripción de un deseo que hubiera querido manifestar.  Tanto así que ya había olvidado por completo que lo había escrito.

Predicción o manifestación

¿Por qué elegí en el texto la ciudad de San Francisco y no alguna otra? Seguramente porque era una ciudad que nunca había visitado y esperaba conocer en algún momento de mi vida.   Pero, en ese momento, no estaba pensando en ese ejercicio como una forma de manifestar un viaje a ese lugar. Mi única intención con el ejercicio consistía en manifestar algún evento simple en las horas posteriores, que tuviera relación con la palabra “hamburguesa”.    Si en el texto hice referencias al dinero fue para intentar obtener como efecto secundario un poco de vibraciones de prosperidad.

Es tan precisa la descripción de ese texto comparado con el evento que tuvimos en San Francisco, que alguien podría pensar que fue una predicción.    Pero, en el mundo de LOA no se trata de predicciones, sino de vibraciones que emites y que moldean tu realidad para que esto se manifieste.

El supuesto libre albedrío

Recuerdas que escribí dos veces entre comillas la palabra “decidimos“.  Primero cuando decidimos a qué ciudad viajar, y luego cuando decidimos en qué restaurante de San Francisco hacer nuestra primer comida.   ¿No te hace cuestionar el concepto de “decidir”?  ¿Realmente tomamos esas dos decisiones por voluntad propia?  ¿Existe el libre albedrío? ¿O acaso esas decisiones habían sido tomadas 6 meses antes por el Universo, cuando realicé mi ejercicio de LOA?

¿Ese restaurante había aparecido de casualidad frente a nosotros cuando a todos nos dio hambre? o ¿El Universo coordinó todo lo necesario, incluyendo nuestros pensamientos y pequeñas decisiones, para llevarnos exactamente a ese lugar en el momento en que el hambre y el cansancio nos obligarían a decidirnos por un lugar para comer?

Juro que después de hacer el ejercicio con la palabra hamburguesa, hace 6 meses, lo borré de mi conciencia.   Ni siquiera me atrevería a decir que estaba describiendo un deseo.  En ningún momento pensé en manifestar una hamburguesa cara en San Francisco.    Simplemente lo escribí como parte de un ejercicio donde anoté lo primero que me vino a la mente.

El rol del subconsciente en las manifestaciones

¿Fue mi subconsciente que se encargó de llevarme a mí y al grupo a tomar las decisiones correctas para que se manifestara de forma tan precisa mi pensamiento?  Eso que llamamos subconsciente es uno de los componentes que el Universo utiliza para llevarnos por el camino de menor resistencia hasta nuestras manifestaciones.   Así que apuesto a que intervino de alguna forma mi subconsciente, pero no sin algo de ayuda del Universo para dirigirme hacia un objetivo tan específico.

Uno de los ejercicios de Abraham es el Script, donde escribimos pasajes de cómo quisiéramos que fuera nuestra vida.  Sin habérmelo propuesto, supongo que lo que hice en ese ejercicio fue similar al proceso de script.  Proceso que debo de reconocer, nunca me había funcionado al grado que me funcionó en esta ocasión.   Por eso considero que es bueno entremezclar diferentes ejercicios de acuerdo a la inspiración que sintamos, sin ser demasiado rígidos con las “reglas”  del ejercicio.

Nuestros pensamientos y emociones determinan nuestra realidad

Lo que me gusta de esta manifestación es que pude comprobar una vez más cómo podemos manifestar eventos de forma literal a partir de nuestros pensamientos.   Y en la mayoría de las ocasiones no tomamos conciencia de eso, debido a que no recordamos los pensamientos que han pasado por nuestra cabeza.   Por fortuna yo pude darme cuenta en esta ocasión -casi de forma accidental- debido a mis anotaciones.    Si no hubiera sido por mis bitácoras, probablemente nunca hubiera hecho esta asociación.

¿Cuántos de los eventos que nos ocurren en la vida son así?  Manifestaciones que surgen a partir de pensamientos que ya no recordamos y que consideramos eventos circunstanciales de nuestra vida provocados por la suerte y por nuestras decisiones de cada momento.  Algunos de ellos relacionados con pensamientos y emociones sutiles que no podemos comprender.  Mientras que otros son reflejos literales, fotografías, de alguna idea que cruzó por nuestra mente en algún momento.

Nuestro poder creativo

Al pasarnos desapercibidas esas situaciones, perdemos la grandiosa oportunidad de confirmar y convencernos de la correlación entre nuestros pensamientos (emociones/vibraciones) y los eventos que manifestamos.    Es decir, pasamos por alto el poder creativo con el que contaríamos si aprovecháramos a nuestro favor las leyes del Universo.   Yo te invito a que intentes recordar, por lo menos ante los eventos más interesantes de tu día a día -sin importar que sean eventos felices o eventos tristes- cuál pensamiento o emoción reciente pudo haber sido la “responsable” de dicha manifestación.

Entre más confirmes esa correlación, tu confianza en la Ley de Atracción se incrementará, y esa confianza activará un poder inmenso en ti, que te podría permitir “mover montañas”, como afirmó Jesucristo.   Si lo haces, recordarás tu capacidad natural para crear intencionalmente una realidad más alineada con tus mejores deseos y emociones.

Espero que te haya gustado este testimonio, y no olvides dejarme tus comentarios aquí abajo.  Tal vez quieras platicar alguna experiencia que hayas tenido con la Ley de Atracción, o quizás quieras enviarme un saludo.  ¡Todos tus comentarios son apreciados!

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Y no olvides que ya está a la venta mi libro: “No me digas que la Ley de Atracción funciona ¡MUÉSTRAME!”, que incluye la explicación de los aspectos más importantes para hacer funcionar la Ley de Atracción y 26 testimonios donde explico paso a paso la forma en que pensé y sentí para poder obtener cada una de las manifestaciones.    No hay mejor forma de enseñar que con el ejemplo, así que en este libro podrás aprender con testimonios reales para que muy pronto puedas compartir con nosotros tus maravillosas manifestaciones.  Puedes obtenerlo en el siguiente link:

Gracias por tu tiempo para leer este artículo y te deseo ¡muy felices manifestaciones!

El Aprendiz de LOA

Referencias:

 

 

 

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19 Comentarios sobre "La hamburguesa más cara de mi vida"

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Isabel
Invitado
Hola Aprendiz! Que buena historia! Es verdad que es dificil ver la correlacion con los pensamientos/vibracion y las manifestaciones q nos ocurren.. tenemos tantos pensamientos al dia que se nos olvida y muchas veces yo estoy muy presente con mis vibraciones y pensamientos , pero otras son mas fuertes que yo. Eso sí, me concentro en todo lo que he evolucionado en ese sentido , en los ultimos años . A veces somos muy duros con nosotros mismos ;). El cuaderno de bitacora es algo maravilloso , yo compré el cuaderno ahora solo me falta la bitacora haha ! Mira… Leer más »
Clara Hernández
Invitado

Hola:

Siempre es un gusto leer tus experiencias, reconfortan ampliamente mis vibraciones, y de nuevo me permiten alinearme, hay ocasiones que eso me cuesta mucho trabajo y obvio los resultados no son los ideales ni los esperados. Tedre nuevamente mucha paciencia para volver a intentar nuevas experiencias y te envío muchos saludos.

Bernardo
Invitado

Maestro grasias por poner tu experincia con la ley nuestra ley ,creo en ella estoy muy feliz no c como esplicarlo todo lo que pienso me sale tal y como quiero le doy grasias a Dios por todo y al universo por vibrar como lo hace conmigo .

Rosa María
Invitado
Hola Aprendiz de LOA, a mí me acaba de suceder algo que tiene que ver con mis pensamientos en el pasado, o al menos eso creo. Trabajé durante ocho años en una dependencia de gobierno, todo iba bien, pero el octavo llegó un jefe prepotente, irracional y misógino, por lo que todo mi panorama se oscureció (y el de casi todos mis compañeros), al grado que en algún momento desee con mucha fuerza sufrir un accidente para no ir a trabajar. Ahora que lo pienso creo que fue un deseo infantil, pero en ese momento para mí no lo era,… Leer más »
Daniel
Invitado

Me gusto mucho el articulo Aprendiz, me ocurre este tipo de manifestaciones constantemente.

Quería preguntarte que opinas de los audios subliminales para manifestar??? Estado probando varios audios varias semanas y he visto como mis vibraciones han aumentado.

Yaro espinosa
Invitado

Excelente artículo! Cuando te das cuenta de la relación de lo qué pasa en tu vida con los pensamientos
Te vuelves mas cuidadoso con tus pensamientos y cuando pasa algo que pensaste solo sonríes y recuerdas la ley de atracción acompañado de un gran agradeciemiento a Dios o universo
Me encanta leerte
La verdad no recuerdo cómo llege a tu página pero me encanta
En estos días compraré tu libro!

Maria
Invitado

Buen día aprendiz
Me gusto mucho el artículo.
He visto la manifestación de mis pensamientos en otra persona, es coincidencia?
La manifestación que vi en tres ocasiones, era exactamente como lo pensé, pero le sucedió a mi esposo, cuñado y una conocida.
Ellos pudieron pensar lo mismo que yo?
Saludos

Alejandra
Invitado

Me encanto el articulo, gracias por compartir!